Escrito de gentes que pasó por Estepona

 

 
 

 
                      
                  
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ESTEPONA

Historia de Estepona

© Por F. J. Albertos

 

ESCRITOS DE GENTE QUE PASÓ POR ESTEPONA

Viaje por España y Portugal (1580-1584)

Erich Lassota von Steblau

“1580

El 13 de febrero seguimos cerca del Castel de Ferro, de Mutril de Salabregna (villa del regno de Granata), por delante de Vélez Málaga (una villa grossa); Málaga, hermosa ciudad situada en Andalucía.

El 14 proseguimos cerca del Capo de Molinos, Fungarolla, Moranilla, a unas quince millas de Zibilterra o Gibraltar; por la tarde cesó el viento, y quedó la noche tranquila.

El 15 de febrero por la mañana nos vino viento contrario y nos rechazó unas treinta y cinco millas atrás, de manera que en Fungarolla castillo, entramos y echamos anclas.

El 24 me marché a tierra, y en una pequeña ciudad llamada Myas, situada en una lata montaña, a media milla del mar, almorcé y compré provisiones frescas.

El 25 de febrero salimos de Fungarolla, mas un viento tempestuoso nos rechazó otra vez atrás.

El 28 de febrero falleció Friedrich de Hubirg a la una de la noche, mi compañero de regimiento, y desembarcando luego en Estepona; allí le enterraron.

El 29 de febrero emprendimos otra vez nuestro camino, y delante de Moranilla, por falta de viento, flotábamos adelante y atrás.

El 2 de marzo, por causa del viento contrario, echamos ancla en Estepona, que es mercado con un castillo.

El 3 de marzo me fuí a tierra y comí en Estepona.

El 4 de marzo, a mediodía, nos marchamos de allí, y por causa de vientos contrarios, anclamos delante de Gibraltar, detrás de una montaña.”

 

Memorias del Príncipe Rupert (trad. F.J.Albertos)

Eliot Warburton, 1849

El viaje al Estrecho (Michaelmas Day, 1650 [29.09.1650])

Estuvimos esperando durante toda la noche, y al siguiente día, cuando sólo faltaba el trayecto de Tetuán, para avistar a nuestro buque de guerra; pero al no encontrarle, nos acercamos a la costa de España, donde encontramos el Culpepper anclado bajo el castillo de Stypion [Estepona], pero antes de que pudiéramos acercarnos (conociendo nuestros barcos), se acercó a la orilla, por lo que no pudimos abordarle. Enviamos algunas andanadas una tras otra, haciendo el castillo lo posible por defenderle; pudimos hacer que no pudiera navegar pero no podíamos ir a buscarle. Después de saludar al castillo, nos fuimos y marchamos hacia Málaga; Su Alteza entendió que era mejor navegar por la noche, para sorprender sus barcos…” 

 

Diario del viaje de España

François Bertaut

“1659

El lunes 18 [noviembre] hicimos cuatro leguas de puertos y de peñas para ir a Marbella, donde comimos y desde allí nos fuimos, a lo largo del mar, a dormir a Estepona, que está sobre la orilla, a cinco leguas de Marbella…

Estepona no tiene murallas, pero hay allí un pequeño castillo. Un sacerdote de allí, que nos recibió en su casa, porque no había camas en la posada, nos contó que hacía veinticinco o treinta años que los moros habían hecho un desembarco con mil quinientos hombres, pero que habían sido rechazados por los habitantes, y que no había habido más que un caballero que, creyéndolo todo perdido, se vistió de moro para salvarse, y fue muerto por los habitantes.

La lluvia nos había cogido en el camino, y nos duró todavía todo el martes 19 del mes de noviembre, que marchamos a Gibraltar, que está a seis leguas de allí.” 

 

Delicias de España y Portugal

Pieter van der Aa

Leyden, 1707

“Al otro lado de Gibraltar , yendo a lo largo de las costas del Mediterráneo, se encuentra Estepona, pequeña villa situada sobre una altura, al borde del mar. Es la última de Andalucía por esta parte, situada enfrente de Marbella, que está en el Reino de Granada.

 

Viaje de España y Portugal (1716-1717)

Juan Salvador Pedrol

“El día 19 [diciembre], partimos de Marbella, yendo por camino inculto no muy lejos del mar, después de haber hecho dos leguas llegamos a comer a Estepona, donde tuvimos mal alojamiento.”

 

La Historia del Estrecho de Hércules, ahora llamado Estrecho de Gibraltar (trad. de F.J.Albertos)

Thomas James

1771

 “… y después de pasar el pequeño río Guadiaro, casas de guardas, y muchas torres, desembarcamos en Estepona, un pequeño pueblo pesquero a orillas de la playa, del que forma parte un viejo castillo con cañón, sobre los restos de una mayor mole: quizás fue la antigua Barbésula”

 

Viaje de Gibraltar a Málaga

Francis Carter

“1777

La costa de Gibraltar hasta Estepona, incluso dos leguas más allá, es extremadamente árida, pues la sierra corre paralela a una legua de la orilla: esta carretera no se puede utilizar en invierno por la cantidad de ríos y arroyos que hay que cruzar, los cuales cogen tanta fuerza después de las lluvias que arrastran al mar hasta mulas y caballos cargados, cosa que ocurrió una semana antes a un soldado que llevaba un buen caballo y algunas mulas cargadas, cuando intentaron cruzar el Río Verde por un vado, a una legua del Mediterráneo.

Nada hay destacable en Estepona, un pueblo moderno pero pobre; hace algunos años se enriqueció enviando barcos de comestibles a Gibraltar, que eran pagados con dinero y mercancía, pero en los últimos años el rey ha parado este comercio y los habitantes han vuelto a sentir la pobreza.    

La ciudad vieja del mismo nombre, que Ismail, rey de Granada, entregó a los españoles en el año 1318, estaba situada a unas tres leguas más al este; en 1456 Enrique IV de Castilla se encontraba en esta costa y, hallando el pueblo en ruinas, lo trasladó adonde se encuentra hora, atraído por las ventajas de la playa, que, aunque abierta y expuesta a los vientos del este, es una vía segura para barcos pequeños, y para los grandes también, puesto que el fondo es firme y se puede echar el ancla en 25 brazas del mismo pueblo; don Juan Pacheco, marqués de Villena, lo pobló, pero los habitantes actuales no pasan de 200 familias.”

 

Cartas desde Portugal, España, Italia y Alemania (trad. F.J.Albertos)

Christopher Hervey

1785

“Nos encontramos con una tropa de caballería no a gran distancia de Marbella, que me puso a su cabeza, y de esta manera continuamos nuestra marcha a Estepona, una pequeña población donde pasamos la noche”

 

Viaje al Imperio de Marruecos

Jan Potocki

“1791

Al regresar por el puerto he visto a dos marineros genoveses que habían pescado un pez luna y se disponían a comérselo. Este animal, a lo que creo, no ha sido aún descrito por ningún naturalista a pesar de que merece una descripción detallada, porque no creo que exista uno solo en la cadena de seres organizados cuya conformación presente aspectos tan extraños y alejados de las ideas comunes sobre la organización animal.

La primera vez que vi a este singular pez fue durante mi travesía de Estepona a Gibraltar. Mis marineros, en cuanto lo descubrieron, dieron muestras de enorme alegría y se aprestaron a su captura, es decir, que botaron las chalupas aunque sin tomar ningún instrumento de los que se sirven para la pesca y como yo mostrara mi extrañeza me contestaron que el pez luna, cuando había comido, perdía la facultad de irse al fondo del mar, lo cual parece bastante singular puesto que sería más fácil al contrario de lo que debería serle más difícil.”

 

Diario de Nathaniel Cutting de una embajada a Argelia en 1793 (trad. F.J.Albertos)

“16 de octubre de 1793.- Preparado a las 4 de la madrugada para continuar nuestro camino hacia Málaga, accidentado y no cultivado país –la tierra muy quebrada- el suelo en muchos lugares de buen color, pero muy pedregoso; yendo a lo largo de la costa, generalmente con vistas al mar. Nuestra primera etapa era Estepona, a seis leguas de San Roque; los habitantes subsisten principalmente de la pesca. En esta corta distancia de seis leguas, observé ocho colocados crucifijos para señalar los lugares donde unas personas habían sido robadas y asesinadas. En el camino hemos notado un gran número de ovinos alimentándose, casi todos negros, quince o dieciséis de ellos. En nuestra próxima etapa (Marbella)…”

 

Viage de España

Antonio Ponz

“1794

 Estepona, en donde me entretuve poco, se me figuró de unos quatrocientos vecinos, con su Parroquia, Convento de Terceros de San Francisco y Hospital. No me parece que Astapa fuese la que se ha tenido por tal, y ahora llaman Estepa en el Reyno de Sevilla cerca de Ecija, sino este Pueblo de Estepona: aquella se llamó sin duda Municipium Ostiponense, y no fué la Astapa que han creido con Morales otros célebres antiquarios. El Señor Don Francisco Bruna tiene en su Gabinete de Sevilla documentos claros, así en medallas como en mármoles, que demuestran no haber sido Astapa la Estepa del día, sino que ésta fue el Municipio Ostiponense; y por consiguiente habrá sido Astapa Estepona, la que, según Tito Livio, no quiso Lucio Marco que se asolase por la famosa defensa que hizo. Esto será bien que lo especule nuestro amigo, y entretanto voy a continuar mi Itinerario.

Desde Estepona a Marbella se andan cinco leguas.”

 

Descripción odepórica de España (trad. de F.J.Albertos)

Antonio Coca

1795

 “Después de seis leguas se encuentra primero Manilva, entonces Estepona, que se aventura fue la famosa Astapa, la cual según Tito Livio, no quiso Lucio Marcio que fuese derribada por haberse defendido valerosamente.”

 

Itinerario descriptivo de España (trad. de F.J.Albertos)

Alexandre Laborde    

“1808

La villa de Estepona está situada al pié de la Sierra Bermeja y al borde del mar; ofrece a la vista una hilera de casas bastante bonitas delante de su playa. Tiene dos mil quinientos habitantes, que se componen de agricultores, comerciantes de ganado, pescadores, jornaleros y algunos empleados: debe una parte de su población a la ruina y emigración de Marbella; es verdad que su situación invita a establecerse. Su territorio es de cinco leguas cuadradas, las tierras situadas sobre la montaña tienen una legua de extensión; se encuentran viñedos que producen un vino seco, excelente, algunas colmenas y algunos sitios cubiertos de malezas que sirven para pastos y para hacer carbón. Su campo produce hortalizas, higueras en gran cantidad, naranjas, limones y otros frutos. Los impuestos o rentas propias de la villa suben a treinta y cinco mil reales por año. Hay una parroquia, un convento de religiosos de S. Francisco y un hospital muy pequeño y que podría estar mejor cuidado. Desde hace algunos años la población ha crecido considerablemente y las murallas se encuentran ahora en el centro de la población. Sesenta barcos de quilla pertenecen a sus habitantes; tiene un porte de cuatrocientos a seiscientos quintales y son empleados para el transporte de frutos a Cádiz, la Isla, Málaga y otros lugares de la costa. La industria consiste en tres tejares, tres alfares y aproximadamente veinte telares para fabricar tela casera. Hace aproximadamente diez años que en el norte de Estepona, a una legua y media, en el territorio de Benahavís, se encontró una mina de lápiz, pero no se explota.”  

 

Viajes descriptivos en España y en las Islas Baleares en el año 1809 (trad. de F.J.Albertos)  

Sir John Carr

“Cruzamos el Guadiaro, y como los españoles calculan por tiempo, hemos tardado ocho horas o veintiocho millas aproximadamente a Estepona, nuestra primera etapa. En nuestro acercamiento a ella, pasamos por varios campos de melón, pero el país estaba poco cultivado. La orilla del mar, cuyas piedras destacadas en su transparencia, era muy hermosa. La ciudad está situada cerca de la orilla, a los pies de Sierra Bermeja, y tiene un fino y pintoresco, muy parecido a la antigua ciudad de Andernach, en el Rhin. La población está entre dos y tres mil. Buen vino, frutas, y el carbón son exportados de ella en cantidades considerables. Comimos en una buena posada. Cerca de esta ciudad, hay torres Martello, ahora introducidas, inicialmente en las costas inglesas e irlandesas.”

[Nota: Los ingleses fortificaron sus costas a partir de estos años, con torres a las que denominaron Martello, porque eran semejantes a una llamada Martella en la isla de Córcega. Este sistema de defensa de las costas del Reino de Granada, databan del tiempo de los árabes. En el libro “Travels in the South of Spain, in letters griten A.D.1809 and 1810” de William Jacob, p. 220, dice sobre este sistema defensivo español: “My military companion, Mr Michel, admired extremely both the plan and the execution”]

 

Viajes al Sur de España en cartas escritas en 1809 y 1810. (trad. de F.J.Albertos)

William Jacob

“Estepona, es un pueblo de pescadores, con cerca de mil familias, pero que sufrió mucho durante la epidemia mortal del año 1804, por lo que su población es pequeña, en comparación con el número de familias, casi todos los cuales subsisten de la pesca, o por los frutos que se cultivan, y que se envían a Gibraltar. Visitamos un convento franciscano, donde sólo había catorce monjes, que aparentaban estar en un estado miserable, su iglesia no tenía nada de particular, y sólo nos complació el respeto y la atención prestada por estos padres a nuestros uniformes ingleses, el cual es seguro para atraer la atención y la civilidad de todo el clero.

Después de una cena con sardinas, un pequeño pez que se captura en grandes cantidades en esta costa, salimos de Estepona, y continuamos nuestro viaje a lo largo de la costa del mar.”

 

The Royal Chronicle, vol. IV, May 1812

El duque de York

“Llegamos a Estepona, hambrientos y algo cansados. Estepona es un pueblo pescador, los habitantes suministran con frutas y aves de corral a Gibraltar, y contribuyen a vivir de forma bastante confortable. El mar es una mina inagotable para quien tiene suficiente industria para trabajarlo. Sin embargo, extrañamente y como es general, la pesca está desatendida.”

 

Apuntes relativos a la campaña del año 1820

José O’Donnell

Octubre, 1823

“Ya tenía dispuesto el marchar el día siguiente para atacar a los rebeldes en San Roque cuando recibí por la noche el aviso de que habían salido a las 10 de la mañana hacia Estepona. En la madrugada del 16 salí de Ximena por Manilva a Estepona, donde Riego había pasado la noche anterior, y yo pasé aquella. Supe que se había apoderado de la pólvora que encontró en el castillo de la sabinilla, y que en el río Guadiaro había sorprendido (a mediodía!) un destacamento de 28 caballos de Lusitania dependientes de Málaga que casi todos se le unieron.

El día 17, antes del alba, tomé el camino de Marbella…”

 

Colección de resúmenes geográficos (trad. F.J.Albertos)

Bory de Saint-Vincent

1826

“Estepona, en la carretera ribereña de Gibraltar a Málaga, pequeño puerto situado en las raíces de Sierra Bermeja, con dos mil quinientos habitantes, se encuentra plombagina, explotada por cuenta del gobierno, los alrededores son deliciosos y las casas en general propias y elegantes.”

 

Cartas desde Europa, en 1828 (trad. F.J.Albertos)

William Buell Sprague

Después de pasar el peñón de Gibraltar, entramos en el Mediterráneo, que gradualmente en un amplio y abierto mar. La costa española de aquí es, durante una distancia considerable, de una belleza sin parangón. Se compone de una serie de colinas y valles fértiles y el sol derramando su fulgor sobre ellos, cuando pasamos, dándole una apariencia mezclada de azul y oro. 

 

Esbozos de España (trad. F.J.Albertos)

V.A. Huber

1830

 “Gracias a estas precauciones, nuestros navegantes pudieron ver desfilar sucesivamente ante ellos las colinas y los valles deliciosos de esta parte de la Península. Estas poblaciones sonrientes de Estepona, de Marbella, de Fuengirola y de Torremolinos, la vieja torre mora de Gibralfaro y, en fin, las ricas colinas que rodean la ciudad de Málaga, en cuyo puerto la faluca echó el ancla.”

 

Cartas, monumentos públicos descriptivos, escenario de maneras de Francia y  España. (trda. F.J.Albertos)

Caroline W. Cushing

1832

 “Llegamos a la Posada de la Paz, en Estepona, un pueblo a dos leguas de Manilva, justo al anochecer, y allí permanecimos durante la noche.
Durante cinco leguas, después de salir de Estepona, no se encuentra ninguna aldea, ni casa donde usted pueda descansar, excepto una pequeña venta, a medio camino entre Estepona y la población de Marbella.

He comentado durante todo nuestro viaje desde San Roque, que las hembras, por lo general, son extremadamente bonitas, y muchas de ellas sorprendentemente hermosas. Al pasar por varios de los pueblos, apenas pude ver una cara femenina que no volviese involuntariamente la cabeza para verla una segunda vez y admirarla.”

 

Quince años de un proscrito (trad.F.J.Albertos)

General Guillaume de Vaudouncourt

1835

"Nuestra tercer escala fue en Estepona, al pie de las montañas de Ronda, cita ordinaria de los contrabandistas y de los bandidos de Andalucía, y no lejos del célebre campo de Batalla de Munda, donde la fortuna pensó en ser infiel a César. Contábamos con pasar la noche allí y mi mujer a quien el mar hacía sufrir cruelmente, tenía una necesidad urgente de ello ; pero apenas habíamos tomado un ligero reposo, cuando el patrón vino a advertirme que se formaba un complot para asesinarnos y robarnos. Aún había tiempo para alcanzar nuestra barca, pero si tardábamos un poco, podía formarse una tropa que nos lo impediría. No perdimos el tiempo en llegar a la ribera, y levamos el ancla del lugar. Pronto vimos acudir un número bastante grande de habitantes sobre la orilla, pero estábamos fuera del alcance de sus armas."

 

Excursiones a lo largo de las orillas del Mediterráneo (trad. F.J.Albertos)

Edward Napier

1842

"Nuestra marcha del día siguiente era Estepona, a cinco leguas, adonde llegamos pronto; no, sin embargo, antes de que estuviéramos bien mojados, la lluvia caía a torrentes durante la mayor parte del camino. Como consecuencia de no tener ropas secas, nos fuimos a la cama al llegar a la "posada", colgamos la ropa alrededor de un brasero, y pasamos el tiempo lo mejor que podíamos, hasta que se secaron y nuestra cena estuvo preparada, tras lo cual di un paseo, pero no se veía nada, salvo unos cuantos barcos de pesca y contrabandistas, que llevan a cabo un gran tráfico desde este lugar con Gibraltar. "

 

Dos años en España y Portugal (trad. de Ana Martín del Sol)

Moritz Willkomm

1847

“Toda la franja costera está poco poblada; tan solo a la izquierda del Salto de la Mora, a una hora tierra adentro, se dejan ver las blancas casas y torres de la villa de Manilva, que se encuentra a la salida de un amplio valle, y aquí y allá aparecen fincas aisladas en la cañada de la sierra. Viñedos y olivares recordaban al caer el sol la proximidad de poblaciones humanas, y justo por encima ceden las colinas el paso a una ancha llanura repleta de plantaciones de higueras, trigales y numerosas casas de campo, en la que muy cerca del mar, se encuentra la acogedora y moderna ciudad de Estepona, donde pernoctamos.

La larga fila de altos bloques de pisos con tejados planos y muchos balcones, que se prolonga a lo largo de la playa, y las altas torres de las dos iglesias otorgan a este lugar poco destacable en principio, una apariencia imponente. El interior de la ciudad está ordenado, bastante limpio y muy animado, a la vez que Estepona practica un activo comercio costero con Cádiz, Algeciras y en especial con Gibraltar, que compra vino, frutas, cereales, legumbres y pescados, por lo que Estepona mantiene 60 pequeños buques de cabotaje.”

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© F. J. Albertos, 2010    

 

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